Tu cultivo
Grow Journal
Registra cada cultivo, etapa por etapa — tus cifras, lo que hiciste, fotos y cualquier problema que surja. Todo se guarda en tu propio dispositivo. Sin cuenta, sin spam, nada sale de tu teléfono.
Empieza tu primer cultivo
Dale un nombre, tu cepa y tu medio, y listo. Todo se queda en este dispositivo.
Las mejores notas de cultivo son las que de verdad llevas, y la razón por la que la mayoría no las lleva es la fricción. El Grow Journal la quita. Registra cada fase, los números que importan —abono, pH, altura, qué está haciendo el armario— y fotos según se va llenando, todo desde el teléfono. Se guarda en tu propio dispositivo, sin cuenta y sin subir nada, así que es tuyo y solo tuyo. El próximo cultivo tienes este con el que compararte, que es como dejas de cometer dos veces el mismo error. Un cultivo que no apuntaste es un cultivo que solo recordarás a medias.
Preguntas
¿Dónde se guarda mi diario? ¿Es privado?
En tu propio dispositivo, en tu navegador, y en ningún otro sitio. Sin cuenta, sin subida, nadie de nuestro lado puede verlo. Eso lo mantiene totalmente privado, con una pega que conviene saber: está atado a ese navegador, así que borrar los datos del sitio o cambiar de teléfono puede perderlo. Haz copia de lo que te dolería perder.
¿Qué puedo registrar?
Cada fase del cultivo, los números que quieras seguir —abono y dosis, pH y EC, altura, temperatura y humedad— y fotos según se desarrolla. Lo suficiente para reconstruir qué hiciste y cuándo, para que la próxima vez repitas lo que funcionó y te saltes lo que no. Registra poco y a menudo; en los huecos es donde se pierde la memoria.
¿Necesito una cuenta o internet?
Cuenta no, pero sí necesitas internet para abrir la página; no hay modo sin conexión. Una vez abierta, todo lo que registras vive en tu dispositivo y no en nuestro servidor, así que no hay inicio de sesión que olvidar ni nada tuyo colgado en internet. Conservarlo, y hacer las copias, corre de tu cuenta y no de la nuestra.
¿Para qué llevar un diario, al fin y al cabo?
Porque el cultivo es un bucle de respuesta lento: lo que cambias esta semana aparece tres semanas después, mucho después de que hayas olvidado que lo cambiaste. Por escrito, este cultivo se convierte en las notas del siguiente: qué abonaste, cuándo se estiró, qué salió mal y qué lo arregló. Esa es la diferencia entre diez cultivos y un cultivo diez veces.